8 Razones por las que la publicidad aún
no convence

Sabemos que hoy, todo es marketing. Cada una de las acciones con las que las personas compartimos nuestros gustos, preferencias, recomendaciones y críticas, son en sí mismas acciones de marketing Con ellas nos damos a conocer en una primera fase, como una marca personal, adquiriendo con ello influencia que se vincula también a las marcas con las que colaboramos o nos vinculamos.

Sí, hoy todo marketing y, si algo hay que reconocer a esta “disciplina” es su sabiduría y dinamismo a al hora de aceptar el cambio por el que transitamos. Con diferencia, el marketing es una de las variables que mejor evolución ha experimentado.

Dejando de lado aspectos como el alcance y el canal y dotando del dinamismo 2.0 a las clásica Plaza, precio, promoción y producto, el marketing hoy es todo.

La publicidad por el contrario aún no se adapta, aún no encuentra su lugar en el nuevo modelo, aún no sabe identificar qué, cómo y de qué forma se logra hoy impactar en las emociones de los clientes. Es verdad que está dando pasos agigantados para descubrir qué es el brand content, pero no se termina de generalizar.

Vamos avanzando sin duda alguna pero el modelo publicitario actual, sigue sin convencer a un consumidor cada vez más exigente que solo se vincula si logra el beneficio que subyace en el valor agregado y la identificación de oportunidades.

Pero… ¿Por qué la publicidad no se adapta al mismo ritmo que el marketing?

No se alcanza el equilibrio. Tanto si apostamos por estrategias en las que la vertiente comercial se la de mayor exposición como si, por el contrario nos imbuimos de mensajes emocionales y terminamos por no explicar el producto, el recuerdo no será posible.

El cliente necesita entender. Los mensajes deben ser impactantes y breves. Cuanto más claro esté y más sencilla sea la explicación, más eficiente será la publicidad.

Cuidado, el cliente es cada vez más listo. Resulta evidente pararnos a reflexionar, al hilo del punto anterior, sobre la línea, cada vez más delgada, que separa la eficiencia del abandono, en publicidad. El cliente está cada vez más preparado, es el dinamismo y el movimiento con el que se accede a la información lo que exige mensajes concretos y sencillos, no que el cliente no sea capaz de entenderlos. El cliente cada vez es mejor detectando si estamos poniendo amor o no en lo que generamos.

Sin valor agregado no hay competitividad. Esta es una de las grandes asignaturas pendientes para la nueva publicidad. Competir en precio no es un desafío en un momento en el que lo que se  nos exige es conformar vínculos sólidos y basados en las emociones.

El valor de la honestidad. Cuando una empresa no es coherente entre su mensaje y sus acciones, el fracaso será inmediato.

El contenido sigue siendo el elemento con mayor repercusión para transmitir un mensaje. Es bien cierto que la imagen y el vídeo han adquirido un papel predominante con  motivo de la eclosión de la Web móvil, sin embargo, no podemos olvidar que si buscamos impactar con un mensaje publicitario, tenemos en las palabras un gran aliado.

El peso específico del equipo y la importancia de su cohesión. Si buscamos ser eficientes en nuestras campañas publicitarias no podemos dejar de lado en su proceso creativo a los miembros del equipo relacionados directa o indirectamente con el proyecto.

Las emociones, son la divisa del nuevo modelo… y hoy, siguen siendo uno de los principales desafíos para la publicidad, identificarlas y focalizar en ellas nuestras acciones, ya no es una opción.