Pequeñas acciones para desatar
tu creatividad

¿Dónde están las musas? ¿Debemos esperarlas o ir a por ellas? Hay algunas pequeñas acciones diarias que podemos hacer y que nos sientan bien en aras a fomentar la creatividad y que nuestros procesos creativos del día a día fluyan mucho mejor.

Pensar las cosas de siempre de manera distinta a la que, por regla general, pensamos, no es tan difícil, sólo tenemos que cambiar ciertos puntos de todo el hilo (como en los dibujos que hacíamos cuando éramos pequeños, uniendo puntos), para obtener un resultado distinto. Aquello de que ‘no podemos esperar un resultado distinto si hacemos siempre lo mismo’ es real como la vida misma. Por lo tanto, quizás debamos empezar por las pequeñas cosas que, en suma, hacen las grandes.

Cosas que no hacen magia pero sí ayudan, aunque no lo parezca, a potenciar la creatividad. O al menos, a mi me sirven:

Empecemos por…

Asumir que nuestra agenda es una bomba de relojería. Esto es, el caos, que necesitamos otro ‘yo’ para ser 100% omnipresentes. Pero como de momento la clonación no la contemplamos… Habrá que hacer algo con lo que tenemos.

Lo primero primerísimo

Concierta citas (contigo mismo): sí, sí, contigo #nomehevueltoloca (todavía).

Esto implica ponernos una alarma, un postit, un destacado en la agenda física, virtual y en todas partes, o no, depende de quién seas: recordemos que tú eres tu cita.

A mi, personalmente, no me funciona así, de hecho, hay quien prefiere no tener este recurso y esperar a que lleguen las musas por sí mismas. Pero a veces las musas necesitan de un empujoncito, esto es, disciplina. Lo que desde luego no funciona es sentarte a esperarlas, ni aún contando con un buen asiento. Lo ideal es probar ambas maneras y ver cómo te sientes más cómodo y haces más y mejor.

Y luego…

En esto de las pruebas hay todo un mundo por explorar. Si eres de los que les gusta descubrir y redescubrirse, te lo vas a pasar pirata :) #Esopordescontado
El juego va de que nos divirtamos y si no lo hacemos, algo estaremos haciendo mal. El camino para ir a trabajar, al súper, a ver a mi amigo fulanito de toda la vida, etc. no debería ser siempre el mismo.

Si hay citas ineludibles en nuestro día a día, hagamos por no acudir siempre de la misma manera, pasando por los mismos sitios. Cambiemos de camino. Descubramos nuevas caras en otro vagón de metro distinto al habitual, paseemos más y probemos otro medio de transporte, o si vamos en coche, cojamos el camino largo, más corto y el intermedio (y todas sus variantes), madruguemos más, etc.

Los horarios están para incumplirlos. ¿Hora de despertar e irnos a la cama? Cambiémoslas, probemos a estar solos del todo. Sin que nadie ni ningún posible contratiempo aparezca. A ver qué pasa. Sí, nuestro reloj vital es flexible y podemos probar a hacerlo. No me refiero a pasar la noche en vela y el día durmiendo, no es viable a no ser que exista el teletrabajo de manera automatizada al más puro estilo robot, pero de momento, es complicado (no tanto como la clonación, pero casi).

Tomemos notas en el móvil/bloc de notas virtual y/o físico. Vivir en una gran ciudad implica desplazamientos largos, en general. Y esto también tiene su lado bueno #elvasomediollenosiempre :) Aprovechémoslos. Una palabra o frase escrita sin ton ni son, vale. Porque puede dar lugar a posteriori a muchas otras, o, en su defecto a una cadena de otras interesantes que, a su vez, dé lugar a más que no te esperabas. No me refiero a escribir una novela en tres viajes de autobús o metro: cambiar de contexto, y rodearnos de gente y situaciones diversas, ver el mundo en el que estamos inmersos siempre puede llevarnos a alguna parte, probemos.

Zona de confort: orden de alejamiento, y del todo. Pero con golpe seco en el camino incluido, como cuando estás durmiendo y tienes la sensación de que te vas a caer de la cama, ese microsegundo, ese microsalto, es el que nos saca del confort físico. Pues salgamos de todos, también del mental. ¿Cómo? Asumiendo retos divertidos que nunca se te habrían pasado por la cabeza, pero que no dejan de estar en absoluta conexión con aquellas cosas que más te motivan y mueven en tu día a día, en tu vida en general: si te gusta hacer fotos: por ejemplo: sal a la calle y haz un montón de fotos a diferentes horas del día, añade tu toque íntimo y luego exponlas, busca un lugar viable y haz que las vean quienes tú quieras y más gente desconocida. Pídele a la gente opinión. Crítica constructiva. Puedes también hacerlas de cosas que no se reconozcan a simple vista (una parte de un todo) y pide luego a los espectadores de tu obra que te digan a qué pertenece. Las conclusiones pueden ser divertidas.

Una sola cosa y varias a la vez en intervalos de tiempo intercalados. Haz muchas cosas a la vez y al mismo tiempo toma notas y luego haz intervalos para sólo centrarte en escribir ideas y vuelve a la acción multitarea. Prueba con mucho y con poco.

Sé observador nivel pro. Observa a la gente por la calle y piensa quiénes son, extrae historias de los desconocidos que te cruces. Imagina quiénes son y quiénes han sido. Observa en profundidad las cosas con las que interactúas constantemente. Los lugares por los que pasas y también trata de imaginar sus historias. Anótalas brevemente.

Improvisación al poder, como estilo de vida. Actúa como no esperabas. Dedícate durante un tiempo determinado a hacer las cosas que no ibas a hacer, que prácticamente estaban descartadas, en el último segundo da un giro y hazlas. Y a la inversa Plantéate cosas por primera vez. Si eres de rituales acaba con ellos uno a uno, y si no, invéntatelos y prueba con ellos.

Básicamente, y citando a Mr.Wonderful:
Cambia-la-forma-de-ver-las-cosas

Estas son sólo algunos recursos que pueden ayudarnos a darle la vuelta a las cosas de siempre y extraer nuevas perspectivas. Para abrirle la veda a nuestro afluente de creatividad. A abrirnos la mente. A crear de una forma completamente natural, a no sentarnos a esperar, sino a ir en busca de nuestras ideas.

Imagen| Mr. Wonderful