Cuesta más desengancharse de Instagram que de lo que se te ocurra

Instagram, la red de los gatos, los perros, los cócteles, cañas y copazos varios, platos de escándalo, piestureos y postureos varios, ahora también en vídeo, además de las fotos de siempre, es sobre todas las cosas, la red social del verano.

Y si deja de ir (aunque sea sólo un ratito) se le colapsa el mundo a según quién (algunos, los valientes, lo reconocen, y otros, no lo admitirían jamás) pero ambos grupos suman una cantidad importante.

La cuestión es que es verano y ha dejado de funcionar Instagram durante unas horas para muchos usuarios de la red. Usuarios, fans leales de esta red sine qua non, sería lo mismo. Y estos fans, desencantados, estupefactos y algunos, hasta enfadados se van a Twitter a desahogarse:

https://twitter.com/RociiioSalvador/statuses/368725827204046848

https://twitter.com/SraBarba/statuses/368726229823676416

Qué más tiene Instagram que nos engancha

  • Animales. No sólo de gatos vive el hombre.
  • Princesas (Disney). O podría tenerlas. Eso 100% seguro. Lo mejor de todo: los hashtags que utilizarían.
  • Sushi. Para sus fans puede ser el paraíso o la perdición. O más bien ambas, o cómo de una se pasa a la otra.
  • Retratos. Miles. Millones. Autorretratos y de otros: de quienes más nos importan y de quienes no conocemos ni su nombre, pero lo imaginamos. Y lo contamos al mundo
  • Vacaciones. Propias y de otros. La envidia inesperada unas veces, y otras, buscada.
  • Verano. Lo dicho, más que ninguna otra es la red social del verano, de los tiempos muertos (que suelen ser los más vivos que ninguno), de los buenos ratos, de los sitios que descubrimos y a los que volveríamos mil veces.
  • Playa. Porque nos encanta, porque le va genial a los pies, y ya sabemos que los pies son algo inherente a instagram, a pesar del #noalpiestureo y de lo que algunos oponentes acérrimos piensen al respecto.
  • Sin filtros. Porque el vivir sin filtros en una forma de vida hasta en la red de los filtros y todos lo sabemos. Lo curioso es cómo la picaresca llega a límites insospechados y algunos aprovechan el hashtag #sinfiltros o #nofilters aun utilizándolos. Hay aplicaciones cuya razón de ser es desenmascarar a estos filtrados supuestos sin filtros.
  • Felicidad. Es la red de los buenos ratos. Y esto es innegable. En un mal rato no abrimos Instagram por inercia, sino Twitter quizás (si es para compartir una queja breve o cualquier comentario negativo) en Instagram, por el contrario, nos zambullimos sin pensarlo en el mismo instante que algo nos deja con la boca abierta y con más bien, pocas palabras. Las imágenes llegan para suplir bien esta carencia.
  • Ciudades y países. Y es que podemos echar un vistazo a nuestro alrededor (y no tan alrededor) y en un abrir y cerrar de ojos tener una cierta panorámica inmediata de un lugar concreto. Incluso para antes, durante y después de unas vacaciones geniales
  • Mi casa, teléfono. Mi casa, mi fuerte. Hasta en la red social del postureo viajero, tiene cabida la calidez del hogar.
  • Postureo. Mucho nos gusta un postureo a cualquiera, según el tipo y la medida, pero sí y en general.

Y esto es sólo una parte de tantas otras cosas que tiene Instagram y que hacen que, si deja de funcionar, entremos en colapso .

Si algo podría explicar en parte su magia es cómo al ser la más visual de las redes, conecta mucho más y mejor con sus usuarios y fans. Resulta de las redes con mayor carga emocional que derrocha a diestro y siniestro.

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