El arte de hacer tuits

Un tuit es cortito, 140 caracteres, eso ya lo sabemos todos, pero siempre hay un proceso, una capacidad, una habilidad. Hay una base y ésta puede pulirse e implementarse siempre. Hay que tener aspectos claros y no se trata de tener un manual o guía de estilo ni mucho menos.

Se trata más de sentido común y de tener cierto estilo propio y respetarlo a pesar de pesares y de normas escritas y no escritas.

Os dejo una lista con los pasos que ayudan a pulir el arte de cada cual a la hora de hacer tuits

Cómo hacer tuits paso a paso

Desmontando mitos

  • Pensar. Parece una obviedad, pero es necesario. Tenemos que tener muy claro qué queremos decir y, antes que esto, qué queremos conseguir con ello. Objetivo, plan y mensaje: el espacio apremia. Y el tiempo. Decir más con menos, prescindir solamente de lo que se pueda prescindir. No es un titular, pero sí un gancho para querer ver más o no. Sencillamente.
  • El tamaño importa. Aquí sí. Y de ello va a depender que haya espacio para el RT con comentarios, y con ello, más posibilidades y motivos a la hora de compartirlo. Esto se suele decir. Y éste es quizás el punto con más sentido de todos los recomendados con frecuencia.En todo caso, no es un problema que un tuit tenga 40 caracteres y el siguiente 140. No pasa nada si en algunas ocasiones no queda espacio, para eso está el botón de RT, no siempre hay que poner comentario, siempre podemos contestar a la persona o añadir un ‘Vía:’ fulanito en nuestro tuit.
  • No repetirnos. Podemos hablar de una misma cosa de maneras distintas y aportando cosas diferentes, evitemos resultar cansinos o recordar al spam.
  • Recordemos utilizar las redes como lo que son: para relacionarnos. No seamos un feed de noticias/contenidos/#loquequeramos. El equilibrio siempre fue una buena alternativa. Mencionemos más no sólo a influencers o de una forma estratégica. Hagamos de este proceso uno más natural.
  • Si queremos algo, debemos pedirlo. O call to action. Éste es un consejo controvertido. Siempre saltan chispas por parte de quienes consideran que ciertas cosas no deben pedirse, que deben ‘salir de’ o en el mejor de los casos, ‘nacer’, del otro, vamos. La cuestión es que muchas veces no nos basta con ser sutiles y dejar caer algo, o informar esperando que el otro actúe como nosotros queramos que actúe, esto es, ofreciéndose a lo que queremos. He ahí el momento en el que surge la cuestión de que si, no hay nada más fácil que pedir lo que queremos, ¿por qué no hacerlo?
  • Hashtags. Dicen que dos como máximo. Pongamos los que queramos, pero con cabeza, que no parezca un papiro online #conestodeberíabastar ;) En este caso el orden de los factores (tampoco) altera el producto: se dice que no debe empezar ningún tuit con uno de estos. Puede hacerlo: empezar, tener plaza en el Ecuador o ir al final.
  • Conversaciones ajenas. Dicen que no se debe entrar. Obviamente no vas a entrar si eres una tienda de X y justo hablan de ese tipo de producto para informar (espamear) a nadie. Pero hay conversaciones en las que vale la pena entrar, siempre de buenas maneras y siendo original y educados. La sutileza es importante. Escuchemos más.
  • Innovemos. Dejemos atrás la sota, el caballo y el rey uno tras otro. Tratemos de hacerlo distinto. Si siempre ponemos texto, link y hashtag, creamos una rutina que no ayuda a descubrir si hay otras estructuras válidas o que podrían tener éxito. Pongamos imágenes, dosis de humor, quitemos links, a veces también hashtags… Hagamos todo lo contrario a lo que hacemos. Todo lo contrario a lo que se recomienda.
  • Inspirémonos. Leer mucho nuestro timeline, nuestras listas, y los temas que nos interesen mediante búsquedas. Coger ideas y adaptarlas o transformarlas es muy positivo siempre. Si vamos a coger algún tuit en concreto de ejemplo o tal cual, debemos citar a la fuente y aprovechar para interactuar con la fuente es la mejor vía.
  • La forma. Ortografia y gramática por descontado, pero además… Un tuit no es un SMS. Además, señores, los SMS podrán ser muy Vintage pero no molaba ver cosas mal escritas por doquier con tal de ahorrar espacio. Excepciones: atención al cliente, puede requerir más espacio, para contar más cosas. Aún así es preferible hacer uso de más de un tuit antes que poner ‘xq’ entre otras joyitas de la twitteratura.
  • De los productores de ‘se tuitea sólo unos días y a unas horas determinadas por siempre jamás’ llegó también: ceñirse al plan como si no hubiera mañana. Twitter es como un laboratorio a tiempo real. No se puede uno ceñir a un plan que, a todas luces no tiene los resultados esperados. Cambiemos el rumbo siempre que sea necesario.
  • ¿Ganar exposición hablando de un TT del momento?. Si no tiene sentido va a ser peor hacerlo que dejarlo en el camino.
  • El tono. Conoce bien a tu público. Herramientas como socialbro o followerwonk ofrecen datos sencillos pero suficientes para hacernos con un mapa y no perdernos por el camino. Sin dejar de lado nuestro estilo propio
  • La naturaleza del medio y soporte. Tengamos presente el ciclo de vida de un tuit: en nacer se le va (debería írsele) casi toda la vida (obetivo, plan y mensaje), reproducirse (favoritos y retuits) debería ser gran parte de su vida también (esto sería maravilloso, de ser así), y morir (empieza por perderse en el timeline y, con el tiempo, de las búsquedas e histórico). Un tuit no es eterno pero nada lo es. Deberíamos lograr que, en tanto que dure su existencia, cumplan su cometido sin excepción.
  • Elijamos bien las palabras que usamos. Hagamos juegos de palabras, vayamos más allá siempre, no nos quedemos en la mera descripción aséptica, a menos que no quede otra opción por exigencias del guión. Un tuit da mucho de sí: desde estructura de poesía hasta lo que se nos ocurra.

Un tuit marca la diferencia: el cómo está pensado, hecho, el cómo cuidemos la forma… Cada detalle cuenta. Aunque muchas veces no los valoremos tanto en un lapso tan corto de tiempo y espacio. Dada la inmediatez que supone. Tomémonos siempre un tiempo para darle una vuelta.

Tenemos los caracteres contados casi siempre y en casi todo. No necesitamos más, sólo revisar bien que no haya de más: caracteres mal empleados. Está en nosotros hacer un tuit con éxito: que cumpla su objetivo. En sentarnos un rato antes, contar hasta 10 y pensar. Ahí, en el número uno de nuestra cuenta, empieza el buen tuit.