“El lunes empiezo” aplicado al Social Media Marketing

En realidad el título iba a ser ‘Retahíla de cosas obvias y no tan obvias que no debemos hacer y todavía hacemos en social media y otras que deberíamos hacer’ pero era un poco largo. Hace unos días hablaba con mi amiga y compi de profesión @tam_tami y la conversación me dio que pensar, como siempre.

Nos planteamos y también replanteamos cosas que se hacen y se dan por buenas, todo lo que se da por hecho que se tiene que hacer y vemos todos los días en nuestros timelines. También las que deberían hacerse.

Pues bien, algunas de las cuestiones que voy a reflejar se generaron tras nuestra charla y otras no. Vamos, que son mi versión de los hechos en todos los casos:

  1. Mensajes que ya nos suenan demasiado. Queridos CMs del mundo, y esto es una opinión, no siempre hay que dar los buenos días. Y menos un ‘buenos días’ a secas, sin más. Lo mismo con los ‘¡Ya es viernes!’ o ‘findes a la vista’. Sí, todas las semanas hay viernes y findes, y lo sabemos. Con tanta recurrencia, quizás conseguiremos que nos suene tanto lo que leemos que terminemos por desarrollar una capacidad de evitación tal que nos volvamos inmunes a ellos, que ni los veamos.
  2. Feliz día de no-cumpleaños, no-diversión en el trabajo y no-padre. Que sea el día mundial de algo a veces no sirve de mucho, si no me aportas nada, en un contexto de un montón de publicaciones casi idénticas y juntas. Al final de lo que se va a tratar es de sentirnos cada vez más irascibles tras ver miles de publicaciones  iguales hasta no querer volver a saber nada del día en cuestión y, en los peores casos, rozar (por decirlo más light) el estado del prota de Un día de furia.
  3. Canales: no estar por estar para evitarnos sustos. Despertarnos un día de repente y decirnos, ¿qué hago en Tuenti? Replantearse los canales no viene nada mal a veces. Da igual el punto del camino en el que estemos. Todo depende de a quiénes nos dirijamos. Es de esas cosas nítidas en la teoría que a veces se nos olvidan en la práctica.
  4. Respuestas tipo no. Personalicemos siempre. Fondo y forma en cualquiera de las comunicaciones que hagamos. No somos robots y no creo que nadie pueda sentirse bien al final del día, si se dedica a esto, y le gusta su trabajo, actuando como tal. También es cierto que es muy relativo, y hay cuentas y cuentas. Muchas tienen un fuerte carácter de ATC y no queda otra que ir a un tipo de soluciones mucho más estandarizadas para hacer viable su gestión. Pero, dentro de lo posible, hagámoslo todo para que sea lo más humano, cercano y directo que podamos.
  5. Seamos memorables. Al final no retenemos todo los impactos por la cantidad de ellos a los que nos vemos expuestos. Hagamos por conseguirlo. Quedarte en el recuerdo de alguien al día no es tarea sencilla y lleva más tiempo que publicar y listo y contestar solamente cuando nos hayan preguntado primero. Pero eso, señores, no es bidireccionalidad. Está a caballo entre lo de toda la vida, de contarte todo lo que yo quiera y a ver si te interesa, y lo que tenemos ahora, que es, o se supone que es y va mucho más de dejar fluir.
  6. Flexibilidad+Creatividad+Innovación-Miedo. Tener un plan está bien. Pero también saltárnoslo. Si no, seríamos ejecutores como el muñequito de aquel capítulo en que Homer Simpson se iba y le dejaba haciendo su trabajo: presionar una única tecla con un cierto ritmo. Lo peor de esto y los planes estrictos es que, de esa forma, renunciamos a esos altos en el camino que vienen bien para airearnos y que suelen ser justo los espacios en que nacen las mejores ideas.
  7. Interacción de la de verdad. Esto no es, hablar por hablar o decir las mismas cosas ante publicaciones que se parecen “misteriosamente” entre sí. En Facebook, compartiendo cosas que respondan a todos los porqués que construyen el momento en que se hicieron fans: darles lo que esperan y buscan. Y en Twitter, escuchando. En ambos, ser espontáneos es clave: si gusta un contenido debemos mostrarnos abiertos a modificar o incluso generar nuevo contenido, que no estaba previsto: probablemente será el más valioso, independientemente de que sea otro el que lo haya generado.
  8. Cada persona es un mundo. Hablamos con personas y cada una requiere de un tono y unas maneras que no tienen por qué ser susceptibles de extrapolarse a otras. Tengamos ojo para esto. En el mundo offline no le contaríamos lo mismo de la misma forma a nuestra madre y a nuestra amiga del alma, y/ o a nuestra pareja. Tengámoslo presente.
  9. Hagamos mini-análisis periódicos. Simples, para nosotros mismos, aunque no sean como para enseñar a nadie. Como si queremos tenerlos en el equivalente virtual (o no) de las notas en servilletas, de las notas mentales. El objetivo es tener muy claro cuáles son las respuestas a nuestras acciones diarias, por pequeñas que parezcan. Y sacar conclusiones.
  10. Ser servicial sinceramente+Simplicidad. Simplifiquemos hasta donde parezca que ya no se puede más. Y esto se aplica a casi cualquier situación que se nos plantee: desde un troll espontáneo, o situaciones más o menos complicadas del día a día en la relación con personas. Esto es como en offline, seamos como nos gustaría que sean con nosotros, no ser serviciales porque haya que serlo, o porque sea nuestro trabajo. Sino porque nos sale natural, porque nos ponemos en la piel del otro y porque nos gusta nuestro trabajo debería ser la situación perfecta, o la que se me ocurre a mi, al menos.

Esto al final va de frescura, del momento, de la efervescencia de eso que ‘dura lo que dura’ en nuestro timeline, de conseguir que nos recuerden, de quedarnos un poquito dentro de esas personas a las que les hablamos todos los días. Cuidémoslas mucho porque de humanidad y cariño es de lo que va en un alto porcentaje todo esto.

Imagen: Taking Control