Por qué debemos tener una sola cuenta de Twitter

Twitter es una red social, un medio… no hay una única definición. Cierto es que también es lo que queramos que sea. Lo que suele suceder es que mucha gente, una vez llega, se plantea una duda existencial que, de primeras, puede no parecer tan importante, pero lo es.

La cuestión que nos planteamos es la siguiente: ¿Cuenta exclusiva personal-profesional o dos cuentas, y bien separadas?

Hay más preguntas como cuenta pública o privada, pero esta última cuestión suele ser menos complicada por el tipo de medio que es: público por definición, a diferencia de Facebook, en el que lo familiar y privado conforman la tónica habitual. Lo cual no quita que haya casos y casos y que, en muchos de ellos, suceda a la inversa.

La duda aparece a partir de que, entendemos, no es lo mismo tuitear sobre cosas puramente profesionales, con filtro, que de lo que más nos apetezca, sin él. Y de cómo, muchas veces, ambas versiones de nosotros nos resultan irreconciliables en un universo como el tuitero. Sin embargo, en la versión offline sí que somos así, con todas nuestras versiones.

Volviendo a la pregunta que nos ocupa en este post, veamos razones por las que es interesante tener una sola cuenta:

  1. Ya es complicado darnos a conocer y ser activos en una cuenta, en más cuentas lo será un poco más: en términos de tiempo, esfuerzo, dedicación y estrategia. Y, además, la mitad de resultados.
  2. El 90% de las cuentas de Twitter en España, de los cinco millones de cuentas, son de uso personal. Solo un 10% de cuentas profesionales: por muy profesional que se sea, somos primero personas.
  3. Si se tiene una única personalidad es complicado lidiar con varias online, o lo que es lo mismo: podemos liarla parda y confundir una con otra, casi tan terrible como cuando un CM confunde dos cuentas.
  4. La bio es nuestra carta de presentación, nuestro DNI tuitero, es muy fácil caer en contradicciones si nos hacemos dos muy diferenciadas. Y no hay nada peor que las contradicciones en esto, por las incoherencias, también porque dificultan el recuerdo.
  5. Una vez tengamos nuestro nombre en Twitter claro, no necesitaremos cambiarlo si queremos emplearlo para cuestiones profesionales por falta de seriedad: en la mayoría de los casos, al menos. Si ya se nos conoce por ese nombre, es mucho más sencillo seguir desde este punto que cambiárnoslo o crearnos otra cuenta por este único detalle. Muchas veces aporta mucho más un nombre no real que nuestro nombre, tal cual. Una buena marca personal es como una buena marca, si el nombre es bueno y está bien pensado, saldrá bien.
  6. Desde el punto de vista profesional, dar un toque personal siempre es un plus para bien. Conocer el lado más humano, inquietudes, intereses y motivaciones de alguien siempre supone una conexión más fuerte que cualquiera que se pueda dar desde una perspectiva puramente profesional.
  7. Análisis precambios. Si ya llevamos un tiempo con nuestra cuenta, hay que plantearse hasta qué punto nos compensaría un rebranding personal, o incluso, ampliar número de cuentas propias. Hasta dónde nos afectaría, desgranando uno a uno pros y contras. Analicemos primero.
  8. Equilibrio: existe, es posible, y a la larga más sostenible que cualquier otro tipo de solución. En todo además.

Si aún después de esto, consideramos que los pros son muchos más que los contras y que tenemos razones de peso para sacar adelante más de una cuenta de Twitter, vayamos adelante con ello y cambiémosla.

Como en todo, hay al menos una excepción que confirma la regla: hay ciertas profesiones o puestos que te exigen tener una cuenta para uso personal y otra de trabajo: muy habitual entre periodistas, hasta el punto de que, muchos medios tienen y distribuyen entre sus trabajadores unas guías con las reglas del juego en Twitter. Muy conocido es el caso de Nacho Vigalondo y su sonado despido de El País o de cómo la autocensura acecha a los profesionales de este sector.

En resumidas cuentas, no suele merecer la pena tuitear paralelamente en dos sitios, más que nada por el absurdo y la pérdida de tiempo que supone cambiar de cuenta todo el tiempo, por ejemplo, con el móvil, etc., además de que no vamos a poder llevar un estricto seguimiento de mensajes públicos y privados que nos lleguen a través de las dos, es complicado estar en todas partes. Entre otras muchas razones que hemos venido comentando hasta ahora.

Debemos ser prácticos. Creer y apostar fuerte por una sola vía e ir a por todas. En Twitter también.

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