Reglas para un buen
guest blogging

Un buen guest blogger no nace, se hace. Y es que no es tan difícil conseguir un buen guest blogging, basta con tener las reglas claras.

Quien no añade nada a sus conocimientos, los disminuye. El Talmud

No siempre el guest blogging es bien entendido. Hay quien lo ve (aún) como una práctica que no está muy clara por eso de “dar tu contenido” a otro. Craso error pensar de este modo: hay un sector de tu audiencia que aún no tienes presente y al que llegarás solo de este modo, y si no lo haces, te lo perderás. Y esto aplica tanto al blog en cuestión como al guest blogger.

De entre sus beneficios, más allá del tráfico y otros derivados y del estilo, el principal refiere a construir relaciones nuevas y reforzar las actuales.

La primera regla es que la colaboración se haga por motivos tales como:

  • Ilusión
  • Ganas
  • Hacer cosas nuevas, conocer nuevas personas

Y nunca por una idea completamente utilitarista y alejada de las anteriores. Que también hay intereses de por medio, y debe haberlos, pero no deben ser lo primero.

1. ¿Quién da el primer paso?

¿Crees en el guest blogging a primera vista? Pues no has visto nada ;)

Básicamente, una bonita historia de guest blogging puede empezar de dos maneras:

  1. O bien se lanza el blog
  2. O es el blogger el que se declara

Es importante que en ambas posibilidades no haya de por medio un mail triste, insulso y robotizado. Pongámosle un poco de química. O no la habrá en absoluto. Sin cariño no hay química.

2. Cómo ser un buen guest blogger:

  • Elige bien. No cualquier blog es merecedor de tus contenidos ni encajarás en cualquiera, ni en todos los casos seréis el uno para el otro. Estúdialo, medítalo y lánzate a por ello.
  • Estudia el estilo del sitio en el que quieres publicar. No puedes alejarte del todo de su línea: no puedes hablar del pelaje del hurón en un blog sobre SEO, a no ser que encuentres relación entre una cosa y otra. Encajar es imprescindible, aunque no debería haber límites para hacer otras cosas diferentes.
  • No recurras al autobombo (por favor). La arcaica y recalcitrante práctica que ha podido acabar con muchas relaciones que prometían y mucho. Eso de incluir links propios o de otros que te interesen solo a ti y no a tus lectores: es spam. Y un blog con dos dedos de frente no te los admitirá.
  • Si no te vale a ti, no pienses que valdrá a otros. No hagas un post del que no estarías orgulloso de publicar en tu propio blog. Calidad ante todo, si no tienes tiempo, es comprensible, y además es la pandemia de nuestro siglo, puedes perfectamente comentarlo con el blog con el que vas a colaborar y ganar espacio en el calendario para hacerlo bien. Más vale hacerlo bien que hacerlo mal; para eso, mejor no hacerlo en absoluto.
  • Relee siempre. Cuantas veces hagan falta. En alto, a otros. A ti en el espejo. Como quieras pero relee. Y asegúrate de que los links que incluyas son correctos, que se ven -o van adjuntas- las imágenes/vídeos y todo aquello que quieres que aparezca en tu post. Comprueba más de una vez.
  • Constrúyete una bio con foto actualizada ad hoc. Y envíala para que puedan remitir a ella en tu post. Aquí si es parte del juego limpio incluir link a tus redes, blog, web, o a donde quieras, de forma que se sepa quién eres y de dónde vienes, claramente.
  • Haz un post 100% nuevo. Puedes basarte en contenido antiguo, puedes recopilar cosas que ya has publicado. Si copias y pegas literalmente un post tuyo de otra parte no le va a hacer demasiada gracia a Google, y lo que es peor, a tus lectores fieles menos. Construir a partir de contenido antiguo sí es buena idea.
  • Llega a tiempo. Esto es, en calendario. Fijad la cita que mejor os venga a ambos y cumple tus plazos. Si no los cumples no pasará nada pero es bueno que te adelantes e informes de la situación con antelación, de modo que el blog pueda contar con que te tiene que mover en el calendario. Si no tienes tema, o te surgen dudas, háblalo abiertamente, seguro que desde el blog con el que vas a colaborar estarán encantados de verlo contigo.
  • Piensa en la gente primero. En tus lectores. Dime a quién le hablas y te diré cómo. Básico.

3. Una vez publicado no acaba: empieza

  • Permanece atento a los comentarios. Te vendrán bien en todos los casos, incluso -más- si hay alguna crítica. Te pueden enriquecer mucho con respecto a tu apuesta de tema elegido en el post o incluso una fuente de ideas para futuros posts ya sea en el mismo blog, en el tuyo, o en otros.
  • Mueve el post en redes sociales siempre con las menciones a quienes corresponda. Conviene recordar en este punto que una sola vez o en una sola red social no es la mejor opción: por qué publicarlo más de una vez en tus redes.
  • Utiliza tus redes como una persona y no como una marca. Esto es, a la hora de compartir tu contenido, tu guest post, piensa como una persona: a quiénes les gustará, a quién puedes hacer una mención especial de manera que lo vea con más interés y lo comparta, a su vez, etc.
  • Analiza resultados. Qué tal ha ido tu post en el blog que has elegido para colaborar: haz balance. Tanto a nivel cualitativo como cuantitativo. Saca conclusiones y actúa en adelante en función de éstas.

En definitiva, el guest blogging es un proceso que empieza y acaba, no es simplemente un post.
Y en el paréntesis entre el principio y el final, requiere de especial mimo y de que le dediquemos tiempo y compromiso de parte y parte: autor y blog.

Y hasta aquí hemos llegado con las reglas para un buen guest blogging. Si has llegado hasta aquí, tienes muchas papeletas para ser un gran guest blogger ;)

guau

Ah, pero… ¿todavía estás aquí? ¡A por un blog! Y a escribir :)

gato

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