RIPort 001 · 5 min de lectura
Unfollow the leader

En cualquier categoría hay tres papeles disponibles.
El líder marca las normas. Todos le miran y todos le imitan.
El follower mira e imita. Ni más ni menos.
Y luego está el outsider: ni lidera ni sigue. No está en la pista de baile. La mira desde lejos y juega con sus propias normas. Al menos durante un tiempo.
Por qué casi todo el mundo elige el segundo papel
Porque es cómodo, y las razones son buenas:
- Haces algo que ya ha funcionado
- Adaptas lo que otros proponen
- Corriges los fallos de otros (o no)
- Evitas riesgos
- El contenido sale fácil
Salirse de lo que todos hacen para buscar diferenciación cuesta bastante más esfuerzo que dejarse llevar. Eso no es pereza, es aritmética.
Y a dónde te lleva
Progresas lento. Mismos caminos, mismos resultados.
Pasas inadvertido. Modelos poco diferenciales, poca sorpresa. Poca creatividad y mucha rutina.
Imitas. Si estás comparándote todo el rato, tarde o temprano imitas.
Te desgastas más. Vas a pescar exactamente donde están pescando todas las demás marcas.
La parte que no se suele contar
Seguir la tendencia porque funciona no solo te deja en una posición de menor liderazgo. Consigue el efecto contrario al que buscabas: alimenta la posición del líder.
Construyes en su territorio. Y gratis.
El más allá
Marcar tu ritmo y tus normas. Si vas a seguir tendencias, al menos sé el primero.
Ser outsider no es una postura permanente ni tiene por qué serlo. Es una decisión que se toma cada vez, sabiendo lo que cuesta y lo que devuelve.
Esta no es más que nuestra visión de las cosas. Visiones hay muchas. Buscamos personas (y marcas) que vean las cosas diferente. Si es así, hablemos.
