Cómo y por qué planificar las etiquetas de un blog

¿Sabes cuántas etiquetas tiene tu blog? Parece una pregunta idiota, pero la mayoría de blogeros no sabría dar una respuesta estimada, ni decir cuáles son las diferencias entre etiquetas y categorías a nivel conceptual, y quizás tampoco las ventajas de las etiquetas y la necesidad de planificarlas antes de empezar a escribir.
Por qué son importantes las etiquetas
Las etiquetas reúnen artículos de un mismo tema y permiten seguir leyendo sobre él. Por ejemplo, una etiqueta sobre WordPress puede agrupar tutoriales que pertenecen a distintas categorías.
Sus enlaces ayudan a descubrir los artículos, pero cada visita del robot no implica que Google vuelva a indexarlos todos. Crear una etiqueta o actualizarla con frecuencia tampoco demuestra que el blog sea experto en ese tema.
Respecto a la experiencia de usuario, es importante que el usuario pueda acceder a todas las temáticas que se tratan en un artículo tras leer el post. Si el lector ha leído un post sobre las etiquetas en Blogger y le ha encantado, debería poder acceder a más posts sobre etiquetas y más posts sobre Blogger con solo pinchar una etiqueta. Para asegurarnos de que se aplica, debemos intentar destacar visualmente las etiquetas en la medida de lo posible y no saturar el post de ellas. No hay una cantidad perfecta, depende del blog, del sector y del redactor, la mejor guía es el sentido común.
Principales peligros de las etiquetas
Si las etiquetas son tan maravillosas, ¿por qué no te casas con ellas? Aunque las etiquetas tienen muchas ventajas, también tienen algunos peligros si no se utilizan adecuadamente. Especialmente si tenemos un blog con varios redactores.
- Duplicidad de contenido: Si usas blogs, blogging y bloguear en los mismos artículos, puedes acabar con varios archivos idénticos. Eso confunde al lector y complica el mantenimiento. Revisa si necesitas todos esos nombres o si puedes reunirlos en una sola etiqueta. Tener contenido duplicado no implica por sí solo una penalización.
- Etiquetas inútiles: Sin una política clara sobre las etiquetas, muchas veces acabas teniendo miles de etiquetas con un post o ninguno. En el peor de los casos tendrás muchas más etiquetas que posts, y la mayoría de ellas con contenido duplicado, lo que no sólo rebajará el potencial de esas páginas para posicionar, sino que también puede ser un indicativo de una mala calidad del blog para Google.
Cómo gestionarlo
Lo ideal para gestionar un blog es que partáis de una idea muy clara de qué temas se van a hablar en el blog. Puedes dividirlo en un puñado de temáticas principales, menos concretas y con un mayor potencial de búsquedas: estas serán las categorías. Las categorías están en todas las páginas de la web, y su papel es similar al de las etiquetas, pero un paso por encima: siempre visibles, más importantes para la navegación, más actualizadas. Resérvalas para contenidos de los que vayas a estar hablando de continuo sin ser demasiado específico. Después, rompe estas categorías en temáticas mucho más concretas. Por ejemplo, si vamos a hablar muchísimo de Wordpress, podemos decidir considerarlo categoría, y establecer etiquetas para “addons wordpress”, “trucos wordpress”, “temas wordpress” y una larga serie de etcéteras, entre los que podríamos incluir “etiquetas”, por ejemplo. Cuando dudes entre varias palabras haz un análisis de palabras clave y elige la que más se ajuste a tu estrategia SEO o la que mejor vaya a entender tu usuario. La mejor opción es tener un listado de etiquetas apuntado en un excel, y recurrir a él en caso de duda. Si tienes un grupo de redactores una hoja de cálculo en Google Sheets hace maravillas, de verdad. Nuevamente, no hay un número perfecto. En algunos blogs con temáticas más limitadas menos de 100 etiquetas es un número perfecto, mientras que en otros menos de 600 pueden ser imposible. Un ejemplo de blog que gestiona estupendamente una gran cantidad y variedad de contenidos con muy pocas etiquetas es smashing magazine, mientras que uno con un gran número de etiquetas podría ser un blog de cine o de cocina.
Yo ya la he liado, ¿ahora qué?
Si ya tienes un blog y has hecho todo en lo que no creemos, puedes seguir estos 3 pasos.
- Analiza el tráfico a las etiquetas: Mira cuáles no han traído visitas desde el inicio de los tiempos y ponlas en la lista de las que hay que eliminar. Además, mira las que ya no traen tráfico pero sí lo han traído e intenta ver si puede arreglarse, ¿llevan mucho tiempo sin actualizarse? ¿Se utilizó incorrectamente? ¿Se sustituyó por otra? En función de las respuestas a estas preguntas tendrás que decidir si la etiqueta vive o muere. Aparte, coge las que más tráfico atraen y ponlas en la lista VIP. A esas ni tocarlas si no es para ponerlas un altar.
- Analiza las etiquetas en tu CMS: Revisa qué etiquetas tienen 0 post, puedes llevarte sorpresas. Marca un mínimo de posts para hacer viable a una etiqueta, y mételas en la lista negra. Comprueba antes que ninguna de ellas esté atrayendo tráfico importante por algún casual.
- Etiquetas duplicadas: Elige cuál conservar cuando varias agrupen el mismo contenido. Redirige las retiradas a un archivo equivalente y actualiza sus enlaces. Si una etiqueta vacía desaparece y no hay un destino que la sustituya, devuelve un 404 o 410; no la mandes a la home solo por evitar el error. Google explica los estados HTTP y su tratamiento.
Después de este trabajo, apunta todas las palabras clave en un excel y que a partir de este día sea tu biblia. Si en algún momento las etiquetas vuelven a ser un dolor de cabeza, solo tienes que releer el punto de cómo gestionarlas y no deberías tener problemas. Y si los tienes, comenta y los resolveremos entre todos.



