RIPort 003 · 5 min de lectura
Trends are dead V2

En el RIPort anterior separamos dos cosas que se llaman igual: la interpretación de hacia dónde va el mundo y el formato que funciona esta semana.
Ahora la pregunta incómoda: si seguir tendencias es tan mala idea, ¿por qué lo hacen todas las marcas?
Porque no es mala idea. O no del todo.
Lo que una tendencia sí resuelve
Las tendencias son una herramienta que ofrece mucha información relevante para conectar con las personas. Un proceso minucioso de análisis lleva su tiempo, pero aporta rigor a las apuestas de una marca.
Más información rigurosa, menos incertidumbre. Ese es el trato, y es un buen trato.
Levantar la cabeza más allá de tu propia realidad es una ventaja en sí misma. Observar el mundo te prepara para los cambios que vienen. Los más rápidos se perciben como innovadores. Y aparece la oportunidad de responder a deseos o preocupaciones que todavía están latentes.
Marcas que lo hicieron bien
Tía. Ante la digitalización inminente del sector salud, en 2017 nace un sistema de atención sanitaria especializado en mujeres. No siguieron un formato: leyeron un movimiento.
Diesel. Con el auge de la reutilización, decidieron celebrar el wardrobing en lugar de combatirlo.
Patagonia y Taco Bell, cada una a su manera, han sabido hacer lo mismo: usar la observación como materia prima, no como plantilla.
Dónde se rompe
El proceso semi-idílico funciona mientras la tendencia sea información. Deja de funcionar cuando se convierte en formato.
Y ahí está la paradoja: seguir tendencias ya no es la diferencia, es la norma. Cuando algo se convierte en norma, ir a contracorriente pasa a ser, por el mero hecho de serlo, una oportunidad.
Quizás no hace falta ser tan drásticos. A veces solo se trata de reducir, de ser más selectivo con lo que te quedas, y de no mirar a los demás como el camino a seguir.
Esta no es más que nuestra visión de las cosas. Visiones hay muchas. Buscamos personas (y marcas) que vean las cosas diferente. Si es así, hablemos.
