Cómo hacer un tuit perfecto

Todo lo que siempre quisiste saber sobre cómo hacer el tuit perfecto.

Un tuit es cortito, eso ya lo sabemos. Aún así, siempre hay un proceso, una capacidad, una habilidad. Hay una base y ésta puede optimizarse

Se trata más de sentido común y de tener cierto estilo propio y respetarlo.

Os dejo una lista con los pasos que nos ayudarán a mejorar nuestros tuits.

Cómo hacer un tuit perfecto paso a paso

  • Pensar. Parece una obviedad, pero es necesario. Tenemos que tener muy claro qué queremos decir y, antes que esto, qué queremos conseguir con ello. Objetivo, plan y mensaje: el espacio apremia. Y el tiempo. Decir más con menos, prescindir solamente de lo que se pueda prescindir. No es un titular, pero sí un gancho para querer ver más o no. Sencillamente.
  • Recordemos utilizar las redes como lo que son: para relacionarnos. No seamos solamente un feed de enlaces sueltos. El equilibrio siempre es bueno. 
  • Si queremos algo, debemos pedirlo. O call to action. Éste es un consejo controvertido. Siempre saltan chispas por parte de quienes consideran que ciertas cosas no deben pedirse, que deben ‘salir de’ o en el mejor de los casos, ‘nacer’, del otro. La cuestión es que muchas veces no nos basta con ser sutiles y dejar caer algo, o informar esperando que el otro actúe como nosotros queramos que actúe. He ahí el momento en el que surge la cuestión de que sí, no hay nada más fácil que pedir que nuestra audiencia nos ayude a difundir nuestro mensaje. RT please ;-) 
  • Hashtags. Harto de las fórmulas mágicas. ¿Dos como máximo? Pon los que quieras, pero con cabeza. 
  • Conversaciones ajenas. Ni dudes que hay conversaciones en las que vale la pena entrar aunque nadie te haya llamado. Para eso está el social listening. Siempre que te metas en una conversación ajena, asegúrate que vas a aportar algo.
  • Innovemos. Dejemos atrás la sota, el caballo y el rey uno tras otro. Tratemos de hacerlo distinto. Si siempre ponemos texto, link y hashtag, creamos una rutina que nos ayude a descubrir si hay otras estructuras válidas o que podrían tener éxito. Pongamos imágenes, dosis de humor, quitemos links, a veces también hashtags. O simplemente hagamos todo lo contrario a lo que hacemos. O todo lo contrario a lo que te recomienden.
  • Inspirémonos. Leer mucho nuestro timeline, nuestras listas, y los temas que nos interesen mediante búsquedas. Coger ideas y adaptarlas o transformarlas es muy positivo siempre. Si vamos a coger algún tuit de ejemplo, siempre citar a la fuente y aprovechar para interactuar con ella.
  • La forma. Ortografia y gramática por descontado, pero además… lenguaje inclusivo
  • De los productores de ‘se tuitea sólo unos días y a unas horas determinadas por siempre jamás’ llegó también: ceñirse al plan como si no hubiera mañana. Twitter es como un laboratorio a tiempo real. No se puede uno ceñir a un plan que, a todas luces no tiene los resultados esperados. Cambiemos el rumbo siempre que sea necesario.
  • ¿Ganar exposición hablando de un TT del momento?. Si no tiene sentido va a ser peor hacerlo que dejarlo en el camino.
  • El tono. Conoce bien a tu público. Las diferentes herramientas del mercado ofrecen datos sencillos pero suficientes para hacernos con un mapa sobre nuestra audiencia: qué tuitean, cada cuánto, en qué formatos, etc. 
  • La naturaleza del medio y soporte. Tengamos presente el ciclo de vida de un tuit: en los primeros minutos se le va casi toda su vida. Dicho esto, trata de reutilizar contenido siempre que puedas y tenga sentido. Alarga la vida del tuit.  

Aunque muchas veces no los valoremos tanto por su naturaleza efímera, un tuit puede marcar una gran diferencia en nuestra estrategia de comunicación digital.

Está en nosotr@s hacer un tuit perfecto: que cumpla su objetivo.