Todo lo que necesitas para crear el título perfecto

El título de un post tiene tanta o más importancia que su propio contenido. Tiene un papel fundamental a la hora de llamar la atención de nuestros usuarios y, por consiguiente, para conseguir que éstos consuman nuestro contenido.

Si hace poco hablábamos de cómo elegir bien el asunto de tus emails, hoy nos centramos en cómo elegir un título perfecto para escribir el post perfecto.

La elección del título se convierte en uno de esos aspectos fundamentales que tienen gran influencia en la consecución de nuestros objetivos. Un contenido de calidad sin un título que esté a la altura, puede ser más que suficiente para que no se alcance las metas esperadas.

No hace falta irse muy lejos; si pensamos en nuestro día a día, seremos conscientes del papel tan importante que juega un titular a la hora de consumir o no un contenido. ¿Qué ocurre cuando visitamos un blog? ¿O cuando tenemos delante las actualizaciones de contenido en nuestras redes sociales favoritas? ¿Qué importancia le damos al título a la hora de abrir el enlace que acompaña al titular? Seguramente estemos más dispuestos a hacer clic en un título que llame de alguna manera nuestra atención, que en otro que no nos diga gran cosa.

Sin lugar a dudas, el título se convierte en un pieza clave, decisoria, que interviene directamente a la hora de consumir el contenido que presenta. Entonces…

¿Cómo debe ser el título perfecto?

En la delicada tarea de decidir un título para nuestro contenido, debemos comprobar si cumple con alguna de las siguientes características:

Accionable

Nos tiene que dejar claro el beneficio que vamos a obtener tras la lectura del contenido. Ejemplo:

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Orientado al SEO

Es importante que el título contenga la palabra clave. Esto nos ayudará a que nuestro contenido posicione mejor en los buscadores. Puedes hacer uso de herramientas externas, como Google Trends o Adwords, para saber qué palabras clave son las más demandadas. Ejemplo:

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Conciso

Ya habrá tiempo para extendernos todo lo que haga falta en el desarrollo del post. Pero tenemos que tener la habilidad de expresar con pocas palabras lo que vamos a explicar o conseguir con el contenido. Ejemplo:

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Claro

El título no debe dejar lugar a dudas. Tiene que explicar de manera clara lo que se va a tratar en el desarrollo del artículo. Ejemplo:

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Definitivo

El título tiene que ser tajante y que cree en el usuario altas expectativas. Un título con fuerza que, de primeras, ya consiga diferenciarse frente a la mayoría de los contenidos. Ejemplo:

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Intrigante

Tendremos también mucho ganado si conseguimos elaborar un título que cree mucha expectación sin dejar del todo claro lo que vamos a encontrar en él. Se trataría de un título novedoso del que no se ha escrito mucho. Un título poco relevador, pero que adelanta un tema del que los usuarios pueden tener interés. Ejemplo:

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Social

Piensa en un título que compartirías en redes sociales sin necesidad de leer nada más. De hecho, se trata de una práctica bastante común. Ejemplo:

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Interrogativo

En ocasiones, un título a modo de pregunta que resuelva las dudas más comunes que tienen nuestros usuarios, es una buena estrategia para crear un título. Además, no es inusual que estas mismas preguntas se busquen directamente en buscadores. Ejemplo:

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Recopilatorio

Un título que recoja listados suele funcionar bastante bien. Ejemplo:

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Controvertido

En ocasiones, salirse de lo políticamente correcto puede resultar un acierto. Si se está escribiendo, por ejemplo, de las bondades de alguna herramienta muy popular, podría resultar más que interesante hablar de los defectos que se encuentran. Ejemplo:

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Todas estas recomendaciones persiguen un objetivo común: captar la atención del consumidor para conseguir el tan ansiado clic. Pero el clic es simplemente un primer paso. Muy importante, sí. Pero nuestros esfuerzos no se deben quedar ahí. El contenido no puede rebajar lo más mínimo las expectativas creadas. De nada nos sirve que el título sea perfecto si el contenido no acompaña.

No debemos “engañar” a nuestros usuarios creando unas expectativas que luego no mantenemos con el contenido generado.

La fórmula está clara: un título perfecto sumado a un contenido perfecto garantizará la satisfacción de nuestros usuarios y los objetivos que nos hemos fijado de antemano.